El clímax en una novela

Hoy vengo a hablaros del clímax de una historia. Ese punto o "guinda del pastel", el momento en el que ocurre un giro inesperado que os deja boquiabiertos o que la trama es invadida por la tensión y la incertidumbre. El momento en que vuestros personajes van directos a la boca del lobo y nadie sabe si saldrán vivos o muertos. O si tan siquiera podrán salir.


Es el punto de no retorno.


Aquel donde no hay vuelta atrás. Donde contenéis el aire y soltáis el libro para suspirar y darle un respiro a vuestro corazón. Es un punto y aparte que a todos os encanta. Esa rotura del hilo que se ha ido tensando durante toda la obra y que ha ido acumulando dudas, presión y angustia. Y, señores escritores y escritoras, sin el clímax no hay final. No hay resolución.


Pues bien, para crear este momento cumbre deberemos realizar una fórmula simple y esencial. El personaje en cuestión tendrá que utilizar sus últimas armas para conseguir el objetivo por el que ha estado luchando a lo largo de toda la historia. Será el momento perfecto para que propiciéis los mayores infortunios e imprevistos que obliguen a vuestros personajes a improvisar. Bien sea para sobrevivir, para huir o simplemente salir del caos que hemos provocado.


Debido a que el clímax es la resolución de todas las preguntas planteadas a lo largo de la trama, no debe quedar ningún cabo suelto. No obstante, la conclusión efectiva del clímax jamás implicará que no se puedan dar lugar a secuelas. Cuando se acerca el momento álgido de la historia, los acontecimientos deben empezar a acelerarse de manera que todo suceda con más desenfreno, creando un ambiente frenético que no dé lugar a pausas.




Cómo crearlo


Uno de los errores más comunes en los escritores principiantes es pensar que el clímax consta solo de un momento de máxima acción en el que el protagonista se enfrenta a su enemigo en una batalla épica. El clímax es mucho más que eso y va más allá de una sola escena. Estos son algunos consejos a la hora de desarrollarlo que os ayudarán a descolocar por completo a los lectores:

1. Pónselo difícil al protagonista

Sí, es un cliché, pero al lector le encanta ver cómo pones a prueba a tus personajes, hasta dónde pueden llegar y si serán capaces de superar su propios límites yendo a contracorriente y con decenas de adversidades, problemas y enemigos. Cuanto más le cueste alcanzar sus objetivos, más valorará el lector el final de la obra.


Dejar que un tercero salve la situación y exima al protagonista de salir de las situaciones más complicadas por su propio pie hará que el lector se decepcione del protagonista y se sienta defraudado. Dejemos que sea él quien exprima a fondo sus únicas fuerzas para salir ileso ¡o no! Una buena idea sería que personajes protagonistas le ayuden en ciertos aspectos, pero que nunca roben el protagonismo del clímax.

2. No te enredes a la hora de escribir ese momento

La claridad y la precisión en este momento de la trama son esenciales a la hora de sumergir al lector en escenas de plena acción. Extenderse demasiado en reflexiones, descripciones del lugar donde se lleva a cabo o expresar cada una de las emociones que siente el protagonista puede hacer que el núcleo de ese preciso momento pierda tensión y no atrape lo suficiente al lector.

El clímax debe irse generando de manera progresiva a medida que se desarrollan los instantes previos al punto máximo.



3. Aumenta la velocidad

Aumentando la velocidad de los acontecimientos se creará un ambiente con sensación de frenesí que hará que el ritmo sea mucho más veloz, aumentando también la tensión e intriga. Racionar las comas le dará más dinamismo a la historia al eliminar los obstáculos que le impiden avanzar al lector o le entorpezcan la lectura.



4. Deja que el lector especule sobre lo que está por venir

Situar al lector en el momento y lugar adecuados y darle algunos detalles sugerentes sobre lo que está a punto de ocurrir hará que se mantenga expectante en todo instante, dejando que su imaginación vuele más allá de las palabras y provocando en él las ganas de seguir leyendo hasta conocer cómo se resuelve todo.

Es importante no alargar la tensión durante demasiado tiempo, ya que esto puede llegar a cansar.

5. Enfrenta al protagonista a sus mayores antagonistas o miedos

Los personajes principales se verán presionados a tomar decisiones cruciales para el desenlace del conflicto, llevándoles de esta manera hacia la victoria o, por el contrario, encontrándose con la derrota o huida.

6. Revela el gran y más inesperado giro argumental de la trama

Será la oportunidad perfecta para sorprender al espectador con un giro de tuerca que sea lo último que pueda esperarse, donde todo pueda llegar a ponerse patas arriba para que reine el caos de la historia. Así conseguiremos atrapar la atención y mantenerla hasta que se desenlace el conflicto.


Si habéis conseguido encaminar bien el clímax, ¡el lector no podrá esperar al final y seguramente sienta la tentación de bajar la vista a los últimos párrafos de la página!

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